El blog del Nuevo Velázquez

Contra la sobreprotección

Feb 26, 2024 | 15 Comentarios

Contra la sobreprotección

Este artículo pertenece a una serie de tres textos, que se publicarán en El blog del Nuevo Velázquez los días 12 de febrero, 26 de febrero y 11 de marzo, y que reflexionan y abordan desde diversos puntos de vista el concepto de la Sobreprotección en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Cada texto constituye una opinión personal de la persona que lo escribe y pretendemos, aunque no se esté de acuerdo con todo lo que se dice, hacer reflexionar a nuestros lectores.

Los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos. Todos desean que estudien, que sean buenos, que no sufran, que se conviertan en hombres y mujeres de bien, que sean felices y que saquen buenas notas.

Esto me parece lo normal, o al menos, insisto, es lo querríamos todos para nuestros hijos. Cosa bien distinta es ese halo de sobreprotección que aparece algunas veces y que, después, en el colegio, se convierte en algo más preocupante que creo que no ayuda al desarrollo vital de los adolescentes. Algunos padres y madres protegen a sus polluelos desde las alturas, para caer en picado sobre todo aquello que pueda perturbar la tranquilidad de su hijo en el colegio. Cuando hablo de perturbar, me refiero a cosas que se producen en todos los colegios de este país, es decir, los suspensos en las notas, las peleas en el patio o la imposición de límites a ciertas actitudes que, a veces, desafortunadamente, tienen los alumnos con los profesores.

Resulta frustrante cuando el teléfono suena ante alguna de estas situaciones, para increpar al tutor de turno, para explicarle y casi exigirle que su hijo ha estudiado y no entiende por qué ha suspendido; vamos, que se merece aprobar, que esa pelea en el patio está claro que es bullying y que el colegio debe tomar medidas drásticas por la patada que recibió su hijo, y por supuesto, que el insulto que le profirió ayer al profesor de inglés fue porque había tenido un mal día, y hay que comprender que un mal día lo tenemos todos, por lo tanto, no es motivo de castigo. Puedo entender hasta cierto punto la defensa que el padre hace de su hijo ante el patinazo que el chaval tuvo en el examen, porque comprendo que no quiere que su hijo se lleve un chasco, entiendo también que los adolescentes son impulsivos y a veces dicen cosas que no deberían, pero lo que me parece más grave es que a día de hoy, se habla de acoso escolar, de bullying y de denuncias, con una facilidad pasmosa, muchas veces ante cualquier problema, banalizando un tema muy grave y haciendo un flaco favor a la comunidad educativa.

Como subdirectora que soy de un centro escolar, créanme que soy la primera en tomar medidas drásticas ante un caso de bullying, pero conviene aclarar a algunos padres que el bullying se define como el maltrato psicológico, verbal o físico, al que se somete de forma reiterada a un alumno por parte de sus compañeros, tanto en el aula como a través de las redes sociales. Cualquier problema no es bullying. El bullying es algo concreto y definido. Por experiencia les diré que el 90% de las veces que los padres hacen la llamada telefónica para hablar del bullying que está sufriendo su hijo, no lo es, ya que son casos que nunca trascienden de esas peleas momentáneas de rabia adolescente o de esos insultos que se profieren dos compañeros por un pique en un partido de fútbol.

En la cultura oriental, los progenitores jamás acuden corriendo de manera inmediata a la llamada de socorro de sus hijos, ya que consideran que tanto el niño como el adolescente deben enfrentarse por sí solos al sufrimiento de la caída, al impacto de una mala noticia o a la resolución de una situación adversa que se les presenta en sus tiernas vidas. Después, ya vendrá el consuelo de sus padres, pero primero es necesario ese período de frustración, de rabia y de dolor en solitario, para aprender a gestionar sus emociones y las reacciones ante la adversidad. Ningún alumno oriental concibe la llamada de la sobreprotección, porque los padres saben lo importante que es salir adelante por sí solos, sin ayuda, al menos en un primer momento. En nuestra sociedad, los chavales ante un problema apelan a la ayuda de sus padres para que les allanen el terreno, les den una solución, les eviten el fracaso y la decepción, es decir, ejerzan de jueces ante lo que ellos consideran una injusticia. El problema vendrá después, cuando los padres ya no estén en este mundo para echarle la red salvadora que los libre de la fatal caída.

Proteger a nuestros hijos es fundamental, pero sobreproteger no sólo no ayuda, sino que causa a los niños y adolescentes, en muchos casos, un daño irreparable. Seamos mesurados ante las lágrimas y las palabras derivadas de la rabia de una pelea o del enfrentamiento con otro compañero, porque todos sabemos que los jóvenes son hedonistas y tienden a dos cosas: al placer y al poder, y si para ello es necesario exagerar, llorar, desmayarse, o gritar a voces que sufren bullying, que los profesores les tienen manía o que vomitan siempre que hay pescado de segundo, así lo harán. Párense un momento a reflexionar, no sean impulsivos y escuchen al tutor del alumno en cuestión, porque seguramente, será él quien les cuente la versión correcta y real de los hechos que, en muchas ocasiones, nada tiene que ver con la del alumno.

Autora

Inmaculada Blanco

Inmaculada Blanco es profesora de Lengua y Literatura en el colegio Nuevo Velázquez de Madrid desde el año 2009. Desde 2014, además, forma parte del equipo directivo del centro y actualmente desempeña la función de subdirectora.

Sobreprotección en el proceso de enseñanza-aprendizaje

15 Comentarios

  1. Carlos González Ciria

    Hablas desde la seguridad y el conocimiento de causa que aporta tu experiencia. ¡Gran texto, Inma, muchas gracias!

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    • Blanca

      Excelente articulo. Mi enhorabuena.
      Sabes de lo que hablas.
      Una docente en toda regla.

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      • Colegio Nuevo Velázquez

        Gracias, Blanca. Este es un tema que tenemos muy «machacado» y sobre el que hemos reflexionado mucho. De ahí que hayamos lanzado estos tres artículos, que sólo pretenden ser una pequeña guía para hacer pensar un poco a las familias. ¡Muchas gracias!

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  2. Eva

    Muchas gracias Inma por tu post. Tienes toda la razón y no puedo ni imaginarme la de veces que nos inmiscuimos en vuestro terreno, en vuestra labor como educadores, con la «buena intención» de proteger a nuestros hijos, cuando realmente no les estamos haciendo ningún bien. Me parece que debemos hacer una reflexión y autocrítica y confiar más en vuestra profesionalidad. En ocasiones, la preocupación nos llevará a pediros consejo y preguntaros sobre lo que nos inquieta. Pero esto debe hacerse siempre desde el respeto y la confianza.

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      Así es, nosotros estamos encantados de ser consultados y recibir todo tipo de opiniones. Simplemente, lo que indica Inma es que las familias, muchas veces sin ser conscientes o con buena intención, hacen flaco favor a los adolescentes confundiendo la necesaria protección con la perjudicial sobreprotección. Muchas gracias por tu comentario y un fuerte abrazo.

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  3. Soledad

    Estoy completamente de acuerdo con las interesantes reflexiones de la profesora Inma Blanco. Creo que se cometen errores insalvables con los adolescentes súper protegidos. El que siempre tenga la culpa el de al lado y el falso victimismo producen consecuencias, a veces, difíciles de prever. Muy interesante todo Inma.

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      Gracias, Sole. En muchas ocasiones es casi casi cómico contrastar dos versiones del mismo suceso desde el punto de vista de los dos alumnos implicados. Los centros educativos pueden equivocarse, pero siempre tendrán una visión más neutral que las partes implicadas. ¡Gracias por tu participación en «El blog del Nuevo Velázquez»!

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  4. FUENSANTA

    Muy bueno el artículo.
    Realmente la sobreprotección paterna (materna en este caso) puede llegar al punto de que «te pese la conciencia» por no ayudar a tu hijo/a cuando en realidad hay que hacer el esfuerzo de visualizarlo ya como adulto, en todas las situaciones a las que se va a enfrentar solo o sola, y darte cuenta de lo que realmente le estás haciendo.

    Respetar la figura de un profesor ahora, y saber defenderse solo cuando tenga que hacerlo y de buena forma le debería servir para saber respetar y hacerse respetar con sus futuros jefes, compañeros, nuevos familiares y nuevos amigos.

    También, (reflexiono con el artículo), puede ser una falta de respeto para esos niños y familias que pasan ese azote de sufrir un auténtico bulling, definir lo que le pasa a tu hijo a la «ligera» (si es el caso) enmarcándolo en una situación que tanto daño hace a todos los miembros de la familia que verdaderamente lo está sufriendo.

    Gracias Inmaculada.

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      No podemos estar más de acuerdo, Fuensanta. Mil gracias por tu aportación al blog, es siempre un placer leerte, y un fuerte abrazo.

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  5. Lucía

    ¡De lectura obligatoria! No se puede ser más clara.

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      Muchas gracias, Lucía, un fuerte abrazo.

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  6. Silvia

    Querida Inma.
    Cuánto siento que tengáis que pasar por situaciones como las que nos has contado, porque no os lo merecéis. Vosotros, no. Poner en duda vuestro criterio como profesores y tutores no tiene sentido.

    Creo que algunos padres actúan como describes porque llevan muchos años viviendo situaciones injustas y descorazonadoras en otros colegios. Si desde Primaria han tenido que defender y proteger a sus hijos porque los profesores, en lugar de velar por ellos y ayudarles a salir adelante, les han ignorado en clase, les han ridiculizado delante de sus compañeros, han menospreciado sus avances, les han definido como pasotas y vagos y les han “invitado” a marcharse del colegio una y mil veces, ahora, al llegar al Nuevo Velázquez, siguen con la inercia de actuar como padres sobreprotectores. No lo justifico, por supuesto que no, pero no me extraña.

    Os cuento: tengo una amiga con un hijo hiperactivo al que en el colegio echaban la culpa de todo. Un día la directora del centro telefoneó a mi amiga para decirle que su hijo había provocado una pelea en el recreo y como castigo tenía que quedarse tres días en casa. ¡No os imagináis la que se lió y cómo se sintió mi amiga cuando envió al colegio el justificante del médico, para demostrar que ese día su hijo había estado enfermo y no había salido de la cama! Pues situaciones como ésta, o similares, a montones… ¿Quién puede evitar convertirse en padre sobreprotector ante esta realidad?

    Volviendo a tu texto, Inma, quiero pensar que esa inercia de algunos padres a quitaros la razón cuando su hijo tiene una mala nota, os “regala” una contestación fuera de tono o se pelea con un compañero, se irá pasando en cuanto comprueben que en este colegio las cosas son diferentes. Apuesto a que en cuanto reflexionen un poco y descubran que aquí, padres y profesores remamos siempre en la misma dirección, cambiarán de manera de actuar y dejarán de cuestionaros y de sobreproteger a sus hijos. Así vosotros descansaréis, pero ten por seguro que ellos también.

    Muchas gracias por tu artículo. Me ha gustado mucho.

    Un abrazo

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      Muchas gracias por tu reflexión, Silvia. ¡No hay post en el blog que se precie de serlo sin tu estupenda aportación! Hablamos en general, no de ninguna familia en particular. ¡Nos sentimos muy afortunados de las familias que tenemos en el Nuevo Velázquez! Por otro lado, las situaciones que describes tienen, en efecto, más que ver con la protección que con la sobreprotección. Muchas gracias y un abrazo gigante.

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  7. Rubén Plaza

    Muy buen artículo Inma, esto hay que leerlo, muy interesante el artículo, este tema que has puesto me ha gustado

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      Gracias, Rubén, un abrazo muy grande, máquina.

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