El TDAH en las aulas: una experiencia directa
Este texto se corresponde con la parte final de la ponencia que Álvaro Alonso presentó en la XI Jornada de Sensibilización del TDAH, celebrada el sábado 29 de noviembre. Se trata de la reflexión de un profesor imaginario, sobre un alumno imaginario, en relación con las dos maneras que tienen los docentes de dirigir la mirada hacia un chico o chica con TDAH.
Me gustaría hacer ahora, a modo de resumen, un contraste de los dos Luises que he presentado en la ponencia. El primero de ellos es un alumno muy conflictivo, tiene muchos problemas con la autoridad y lleva la contraria por sistema. No para quieto en toda la hora y no deja que sus compañeros se enteren. Además, tiene la clase hecha un desastre y siempre lo entrega todo sucio y desordenado, se le quitan las ganas a uno de corregirlo. Encima quiere hacerlo en la pizarra para mostar el desastre a toda la clase. No contento con eso decide que es muy gracioso tirarle un boli a su compañero, podría haberle saltado un ojo. En definitiva, es un martirio.
El segundo Luis es un alumno muy inquieto y nervioso. Sí, le cuesta estar sentado y es cierto que distrae a sus compañeros, pero hay que tratar de comprender lo complicado que debe ser no poder controlarte. Es bastante desordenado pero la verdad es que es de los que más pilota en sintaxis y con poner algo de esfuerzo puedes corregir sus oraciones perfectamente. ¡Además es el único que siempre quiere salir voluntario a la pizarra! eso es un gustazo. Por último, comete algunos errores como el del bolígrafo, pero es capaz de mostrar arrepentimiento y disculparse. De igual modo, cuando un compañero necesita ayuda Luis no es reacio a ofrecerla y no solo a sus compañeros sino incluso al profesor.
Al analizar estas dos perspectivas no puedo evitar pensar que una de ellas, la primera, por supuesto, está sesgada dado que sí, es cierto, somos capaces de ver las cosas malas, pero no de profundizar realmente en el porqué. En la segunda perspectiva puedo ver como si bien se reconoce que Luis tiene sus puntos flacos, también tiene grandes virtudes y que detrás de un comportamiento disruptivo siempre hay una razón más profunda. No podemos pretender que exista un cambio real si solo nos dedicamos a castigarlo y penalizarlo por un comportamiento inadecuado y no profundizamos y nos preguntamos por qué se da este comportamiento en una primera instancia. Además, si hay algo esencial en este trabajo es tener la capacidad de ser objetivo y ser capaces de valorar todas las dimensiones del alumno y no solo las que menos nos gustan.
Ahora quiero hablaros de cómo ha sido la vida escolar de Luis. Desde que comenzó a mostrar este tipo de comportamientos, tanto profesores como compañeros le han mostrado su rechazo. Eres desesperante, es una pesadilla tenerte en el aula, eres un mal alumno, no vales para estudiar, eres un pesado, arrastras al resto de tus compañeros… Son algunas de las cosas que Luis ha escuchado en el ambiente escolar. Ha pivotado de colegio en colegio sin encontrar un lugar donde sentirse aceptado y valorado. Ha tirado la toalla con los estudios, le cuesta relacionarse con sus compañeros y cuando uno habla con él puede percibir esa dualidad entre querer hacer las cosas bien y ser consciente de que a ojos de los demás no lo consigues.
Al tratar con alumnos como Luis me he dado cuenta de que siempre tendremos la costumbre de encasillarlos, ya sea en un rol como el del alumno conflictivo, o en un diagnóstico como el TDAH, pero al final del día son eso mismo, chicos y chicas que buscan exactamente lo que el resto de compañeros de su edad: encajar, caer bien, ser graciosos, destacar… en definitiva, sentirse aceptados. El trabajo que hacemos con ellos tiene que partir del mismo punto que el de todos los demás, entenderlos, ayudarlos y ser capaces de enseñarles a ver su potencial más allá de las dificultades.
Luis no es otra cosa que una amalgama de varios alumnos que he conocido a lo largo de mi vida laboral y con los que he tenido y tengo el placer de trabajar todos los días. Pocas cosas hay tan gratificantes en esta profesión como ser capaces de creer en un chico al que nadie le ha dado una segunda oportunidad y ver como con apoyo y esfuerzo consigue encontrar su camino y ser feliz. Si hay algo que hace que merezca la pena este trabajo, es precisamente eso.
Autor
Álvaro Alonso
Álvaro Alonso es, desde 2025, profesor de Lengua castellana y Literatura en el colegio Nuevo Velázquez. Es, además, tutor de un grupo de la ESO.

Gran intervención la del compañero Álvaro en la XI Jornada de Sensibilización del TDAH. Mientras exponías tu ponencia, o ahora leyendo este extracto, la mente rápidamente se va a algún alumno, pues algún que otro «Luis» conocemos en el aula. Como docentes nosotros no elegimos a que «Luis» queremos en nuestro aula, pero si elegimos cómo tratar con ellos, cómo profundizar en el por qué de sus comportamientos, cómo interesarnos por su pasado y cómo potenciar aquellos rasgos en los que destacan por encima de sus dificultades.
¡Muchas gracias, Nacho! Tu comentario tiene especial valor porque sabes de lo que hablas y has sido también protagonista en alguna que otra Jornada de Sensibilización del TDAH. ¡Un fuerte abrazo!
¡Enhorabuena, Álvaro, por tu gran intervención en la Jornada de Sensibilización del TDAH, te estrenaste a lo grande! Estupenda ponencia y magnífico texto. ¡Un abrazo muy grande!
Es un gustazo y un alivio para los padres saber que hay profesores así, capaces de ver más allá, de disfrutar de las áreas más complejas de su trabajo. De valorar a los chicos en todas sus facetas. De tratar de cuidar y entender a nuestros hijos. Muchas gracias
Muchas gracias por tu apoyo, Carolina. Para los profesores también es gratificante y necesario ver que las familias se implican y apoyan a los docentes.
Gran labor y gratificante si el esfuerzo da frutos y motiva a los chicos
¡¡Un millón de gracias!!
Estuve el día de la charla y es realmente un placer ver lo positivo y entusiasta que es, y lo motivado que está, en este caso, el tutor de mi hijo Martín, que se estrena este curso en el colegio.
¡Gracias, Álvaro! ¡Nunca pierdas esa ilusión de intentar sacar el máximo potencial de cada chaval que pase por tus manos!
Muchas gracias, Belén, por venir a la Jornada de Sensibilización, por tu comentario y por tu apoyo al colegio.
Muchas felicidades por el artículo. Es real como emocionante.
Hacéis un maravilloso trabajo.
¡¡Muchísimas gracias!!
Que importante es encontrar profesionales que ven más allá de las dificultades. Cuantos alumnos se quedan en el camino por no tener esas segundas oportunidades. Falta mucho trabajo por hacer en los colegios y sobre todo mucha formación de los maestros.
Una gran ponencia, Enhorabuena
Muchas gracias por la parte que nos toca a los profesores y al colegio Nuevo Velázquez. La compenetración entre las familias y los centros educativos se antoja fundamental para que todos los chavales, con TDAH o sin él, tengan éxito.
Quiero aplaudirte y felicitarte por el artículo que has escrito, Álvaro. También darte la bienvenida al colegio Nuevo Velázquez, espero que pases unos años buenos en el cole, yo soy Rubén, antiguo alumno del Nuevo Velázquez y Velázquez original.
¡Muchas gracias, Rubén! Un abrazo muy grande.