El blog del Nuevo Velázquez

Elogio de ese libro ligero del recreo

Dic 26, 2022 | 14 Comentarios

Elogio de ese libro ligero del recreo

Ocurren cosas rarísimas en un centro escolar: pienso en carteros que llaman un sábado por la mañana con inusitada insistencia; en negros y egoístas pajarillos peleándose por un trozo de tostada robado de un bar sorprendidos y quietos ante la visión de un rojísimo colibrí en pleno Madrid sobre el suelo naranja del patio; ese bocadillo compartido entre dos chicos jugando al baloncesto (disculpa por un golpe involuntario mal encajado de uno al otro); ese abrazo entre compañeras cuando una está ansiosa por un examen y la otra quiere reconfortarla (¡malditos y maravillosos exámenes!); o cuando un alumno de la ESO espera pacientemente al regreso de un docente (pongamos, por ejemplo, al de Filosofía, incorruptible, por cierto, salvo para donuts) para entregarle en las manos un par de galletas con la esperanza vana de aprobar un examen a empezar en unos minutos (lástima que no trajera donuts). No, no hablo de esas escenas que hacen del colegio un lugar cálido. Hablo de gente leyendo. Libros. En pleno 2022. Papel y tinta.

Cuando Carlos me pidió escribir un artículo para el blog del Nuevo Velázquez, pensé en el tema. Algo de mi rama, algo cómico, algo ilustrativo, algo útil. Filosófico no, Guillermo, por Dios (pues es lo que hay, Carlos). Pero luego, en una ocasión en la biblioteca, se me encendió la chispa. ¿Acaso la gente sabe que hay chicos que leen? ¿Acaso se sabe que se disfruta leyendo en estas edades? Pienso en aquella niña de primero de la ESO a la que tuve que llamar la atención porque disfrutando de un Barco de Vapor se empezó a carcajear. Hube de regañarla, pedirle que moderara el volumen, pero… ¿cómo decirle que dejara de hacer eso? Me contó el argumento. Recuerdo vagamente la trama. No era un libro como El Capitán Calzoncillos, Fray Perico y su Borrico, una novela de la maravillosa Laura Gallego o los increíbles libros detectivescos y llenos de aventuras y valores de Harry Potter. No, era una trama más realista de una niña con aventuras con sus amigos (si vuelvo a ver a la alumna en cuestión, le preguntaré). Recuerdo el silencio de la biblioteca una vez moderó el volumen, su sonrisa de alegría sumergiéndose, cómo cruzaba y movía los pies infantilmente (cuando alguien está nervioso pero también, como era el caso, excitado y divertido). Recuerdo, y de esto estoy seguro, cómo la novelilla carecía de dibujos y la letra no era grande, sino más bien mediana; y la diversión de la actividad. Recuerdo a otra chica leyendo a Harry Potter sin haber visto las películas, y a otra leyendo Las mil y una noches. A los varones, por su parte, los he pillado (la gente se sorprendería por la frecuencia) leyendo libros de historia sobre la Segunda Guerra Mundial (muchos chavales con TDA tienen en realidad una curiosidad infinita y nada perezosa y este tema, por algún motivo, les fascina).

Hay muchos chicos de estas edades que, al contrario de lo que gente cree, leen. Novelitas, culebroncillos románticos con fantasía, novelas gráficas y finalmente cómics (profe, es la leche, tienes que leerlo). Leen por voluntad. Por goce, divertimento y en ocasiones (esto es poco frecuente) comparan y comentan las lecturas de uno y otro. Está demostrado (¡ay, el sermoncillo!) que el rendimiento escolar está vinculado al número de lecturas en la infancia y, de hecho, que el rendimiento escolar también viene determinado por la extensión de la biblioteca familiar. A más libros, mejores notas.

Vargas Llosa dijo que leer fue lo más importante de su vida y un personaje de Shakespeare decía que los libros eran su ducado (no recuerdo quién, ay la memoria; debería leer más). Recordemos a Don Quijote, la figura clave de nuestra literatura, que enloqueció (pero también fue feliz) de tanta bibliofilia.

Sirva este corto artículo como felicitación para estos profes de Lengua que leen con sus alumnos (tantos clásicos aburridos -o no- pero obligatorios, cultura que nos emancipa y nos hace auténticamente libres), y que lo hacen con pasión o por lo menos con empecinamiento. También para los escritores de literatura infantil y juvenil (¡a cuántos chavales habrán salvado del odio literario y del fracaso escolar!). Pero, sobre todo, sirva este articulillo de ánimo orgulloso. Felicitemos a los chavales que leen y leamos con ellos. Riamos y divirtámonos con su lectura. Que se llenen las bibliotecas de carcajadas bibliotecarias. Qué bien nos vendrían más risas.

Autor

Guillermo Martín

Guillermo Martín es profesor de Filosofía e Inglés, en el colegio Nuevo Velázquez, desde 2019. Es, también, tutor de un grupo de 1º de Bachillerato.

14 Comentarios

  1. Ignacio Heras

    Buen artículo, compañero. Como decía Joseph Addison “la lectura es para la mente lo que el ejercicio es para el cuerpo”. Que los Reyes (los Magos, por supuesto) os traigan muchos libros. Feliz Navidad a todos/as.

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      Gracias por tu comentario, Nacho, y por estar pendiente del blog también en Navidad. ¡Felices fiestas, amigo, y fuerte abrazo!

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  2. Soledad

    Brillante artículo de este profesor. Como profe de Lengua, ya jubilada, me reconozco en ese empecinamiento… Feliz Navidad a toda la comunidad escolar del Nuevo Velázquez y enhorabuena por su ingente labor.

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      Gracias, Sole. La organización de «El blog del Nuevo Velázquez» suspira por un artículo tuyo… ¡Abrazo enorme y Feliz Navidad!

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  3. Silvia

    ¡Hola Guillermo!
    Estoy de acuerdo contigo en lo importantísimo que es leer, pero a mí me parece que los jóvenes de hoy no leen tanto como tú comentas. Yo creo que en general leen poco y es una pena, porque además de pasárselo estupendamente, aprenderían muchísimas cosas y se conocerían mejor a sí mismos y a los demás.

    Hace tiempo, en el colegio de mi hijo mayor formaron un club de lectura que funcionó genial. Los padres e hijos que nos apuntamos al club teníamos que leer el mismo libro y un mes después, el profesor de literatura organizaba una reunión para que todos hablásemos del libro y contásemos las conclusiones a las que habíamos llegado, qué nos había gustado más, qué habíamos aprendido, qué nos parecían los diferentes personajes, si estaba escrito de manera sencilla o rebuscada…

    Las reuniones resultaban de lo más sorprendentes: lo que decíamos los padres no tenía nada que ver con lo que decían nuestros hijos… ¡y eso que todos habíamos leído el mismo título! Ellos se fijaban en detalles que a los adultos no nos habían llamado la atención en absoluto y viceversa. Muchos niños releían algunas páginas de nuevo, buscando lo que algún padre había resaltado y ellos habían pasado por alto… Y otros aseguraban que «eso no venía en mi libro». De verdad que lo pasamos muy bien, aprendimos mucho y contagiamos a nuestros hijos las ganas de leer, que era el objetivo principal del club.

    Ya sé que organizar una actividad extraescolar como ésta exige mucho tiempo y trabajo, pero tal vez sería bueno plantearos la posibilidad de hacerla, al menos en algunos cursos. A todos los jóvenes, y en especial a los que tienen TDAH, leer les ayuda a centrarse, a concentrarse y a investigar de forma autónoma sobre los temas que más les interesan.

    Es solo una idea como propósito de año nuevo… Ahí os la dejo…

    Un abrazo, muchas gracias por el artículo y feliz 2023 a todos,
    Silvia

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      ¡Feliz año, Silvia! Muchas gracias por tu interesantísima reflexión. El artículo ensalza la figura del alumno lector, pero es cierto que, por desgracia, los adolescentes deberían leer mucho más. Recogemos el guante de la propuesta y tomamos nota. Mil gracias, otra vez, por tu implicación. Un fuerte abrazo.

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  4. Mar

    Yo he leído desde niña y creo que influyó bastante observar a mi padre que fue un lector empedernido y entre horas devoraba libros y libros.
    Lamentablemente mi ritmo disminuyó mucho cuando tuve a mi primera hija ya que ese tiempo se lo dediqué enteramente a ella. Después pasé a leerle sus cuentos durante el día, cuando podía y antes de dormir.
    Llegó nuestro segundo y se unió a nuestras lecturas, ya siempre nocturnas, antes de acostarnos.

    Misma crianza, mismo tiempo dedicado y sólo la mayor es una «loca» de la lectura.
    Tal y como describe Guillermo, es de las niñas que se va durante los recreos a leer a la biblioteca o que pide permiso para llevarse el libro al patio. Jamás nadie la ha molestado o incomodado, y si lo han hecho, lo ha arreglado rápido gracias a su fluidez verbal y madurez, que creo que alcanzó gracias a la lectura.

    Con el pequeño no resultó, no sé si por su condición de niño con TDA o porque no le entusiasma tanto gastar su tiempo leyendo en vez de jugar a otros juegos…
    Pero si que es verdad que cuando leemos un libro en casa (bien lectura obligada por el colegio o por nosotros), hago que lo lea en voz alta para él y para mí. Esto hace que se entere de la historia, no se disperse mucho y que después, como dice Silvia, lo comentemos juntos. Y le noto que lo disfruta y mucho. Después responde a sus preguntas él solo, sin ayuda y sin preguntar ni una vez.

    Habitualmente no tiene ese hábito de leer por placer, también creo que tiene demasiadas distracciones tecnológicas que le motivan mucho más y el hecho que todos sus amigos no lean o que si dice que no baja a la calle porque esté leyendo, se rían de él, no ayuda mucho.

    Al igual que cuando plantas una semilla, la riegas y empieza a crecer, la guiamos y la cambiamos de maceta a medida que gana altura y madura, opino que lo mismo que debemos hacer con nuestros hijos y sobretodo en el tema de los gustos y hábitos por lo que consideremos cada uno que es bueno y necesario para ellos.
    A veces, creo que se nos olvida ( y me incluyo 🙁 ), que son las «plantas» que debemos enseñar, guiar y acompañar hasta que crezcan para que el viento no las doble y las haga crecer en otra dirección o un insecto las carcoma por dentro o en un momento determinado se tronchen por la lluvia o las nevadas.

    Que aprenden por observación de su entorno habitual, familia, colegio, amigos y que son esponjas que absorben todo.
    Si nosotros como padres no sacamos ese tiempo para acompañarles en la lectura, y disfrutar con ellos de un buen libro o rato con ellos, con este ritmo de vida, no lo van a hacer por sí solos. No es suficiente con repetirles una y otra vez que deben leer, si su entono no saca ese tiempo o no lo acompaña.

    Una vez que adquieran el gusto por la lectura y esa motivación para devorar libros sabrán que hay más mundos y vidas, historias, relatos increíbles escondidos en esos libros llenos de polvo de las estanterías y que les llenan y alimentan más que los reels de Instagram o las historias de Tiktok ( ¡dura competencia para la lectura! )

    Estoy con Silvia y me uno a su idea. A lo mejor no un club de lectura como tal , porque es verdad que cuando es obligado por el colegio, lo rechazan ipso facto, pero si por ejemplo con el libro de lectura obligada del trimestre, a parte de responder a unas preguntas para ver si lo han leído, en una de las clases podrían comentarlo entre todos para ver a que conclusiones llegan o contar desde su visión qué les ha parecido la historia. Sólo por ver como reaccionan a esos momentos.

    Una vez más, gracias por el blog y buen comienzo de 2023 para todos!
    Un abrazo.

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      ¡Qué reflexiones tan bonitas! Muchísimas gracias por compartir todas estas vivencias con los lectores de «El blog del Nuevo Velázquez». Te invitamos, formalmente, a que te animes a escribir un post completo para el blog. Puede ser sobre el tema que quieras. Un abrazo muy grande.

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  5. Eva

    Precioso artículo Guillermo. Enhorabuena. Como gran amante de la lectura que soy, he intentado trasmitir a mis hijos este hábito tan sano y apasionante sin éxito. No puedo competir con netflix o con los you tubers pero al menos sí sembrar la semilla del ejemplo y esperar que algún día disfruten tanto como yo con un libro en las manos. Un abrazo y feliz año.

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      ¡Muchas gracias, Eva, por tu comentario y por leer «El blog del Nuevo Velázquez»! No te quepa la menor duda de que la semilla sembrada germinará. Un fuerte abrazo.

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      • María Jesús Zapardiel Fernández

        Que bonito artículo y que estupenda forma de plantear este importante tema. Yo creo que algunos niños venimos con cierta predisposición a la lectura y con poquita motivación nos sumergimos en ese mundo infinito de la lectura, y otros por el contrario, ni con toda la motivación del mundo despiertan su gusto por la lectura. Aunque sigo pensando, que esas semillas que vamos plantando en nuestro hijos y alumnos nunca son en vano, hasta del mismo asfalto en ocasiones crece hierba. Como ya se ha comentado, el ejemplo es una pieza clave, pero también la labor de muchos docentes y su interés por conseguir ese logro en sus alumnos, por saber perfectamente la importancia y el bien que ésto les reportará.
        Yo de niña era una pequeña devoradora de tebeos, y no olvidaré nunca mis primeros títulos, y menos aún a la profesora que me empujó a ello, que hizo que quisiera ir corriendo a leer algo, sin dibujos, ni uno solo, todo letras y muchas páginas …… y ahí empezó a gestarse la devoradora de libros.
        María Luisa, conocida en el patio como «la Luisa» era autoritaria, recta pero justa y totalmente entregada. Tuve la suerte de tenerla tres años en el colegio, era nuestra profesora de francés, lengua y literaria y sus clases eran apasionantes. Nos enganchó a un libro que supuestamente, ella estaba leyendo, mientras nos hablaba de las Jarchas, Alfonso X el sabio o Góngora. Ella fue la artífice de que yo amara no solo la literatura, si no también la lengua. Siempre la estaré agradecida y también a vosotros Nuevo Velazquez. Gracias 🙏

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        • Colegio Nuevo Velázquez

          ¡Qué comentario tan bonito, María Jesús! Muchas gracias por hacernos partícipes de tus recuerdos y por aportar a este tema tan interesante. ¡Un abrazo enorme!

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  6. Blanca

    Hola Guillermo, muchas gracias por este excepcional artículo y ¡¡tan bien escrito!!! ¿has pensado alguna vez dedicarte a ello?, tus libros tendrían gran éxito seguro. Impecable el estilo y la redacción. Sueño cada día porque mis hijos adquieran el hábito, pero me a uno tengo que obligarle a leer a cambio de tener el móvil y a la mayor con 22 años, estoy encantada que empieza a leer con regularidad. No mucho y siempre menos que el tiempo que pasa con el móvil en redes sociales o series… pero ya es algo. Yo intento que me vean con frecuencia con un libro en la mano. Sirva el ejemplo

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    • Colegio Nuevo Velázquez

      ¡Muchas gracias por tu apoyo y por tu comentario, Blanca! Nosotros también pensamos que es fundamental dar ejemplo con todo lo relativo al fomento de la lectura. Un fuerte abrazo.

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