¿Por qué es fundamental diagnosticar el TDAH de forma temprana?
El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que va a acompañar a la persona a lo largo de toda su vida. Se estima que aproximadamente un 20% de los niños con TDAH presenta una evolución favorable, sin dificultades significativas en la adolescencia. Sin embargo, en cerca del 80% de los casos los síntomas persisten, generando problemas en la etapa adolescente y en la vida adulta en más de la mitad de los pacientes.
Estos datos ponen de manifiesto la importancia de realizar un diagnóstico precoz. Los menores con TDAH presentan un mayor riesgo de fracaso escolar o, en muchos casos, necesitan realizar un esfuerzo desproporcionado para alcanzar un rendimiento académico similar al de sus compañeros. Esto se debe principalmente a las dificultades para mantener la atención, memorizar contenidos, planificar, organizar tareas y gestionar el tiempo.
Además, la impulsividad, uno de los síntomas del trastorno, puede generar conflictos con la autoridad, tanto en el ámbito escolar como familiar, lo que con frecuencia lleva a que el niño sea etiquetado como «desobediente» o «maleducado». Cuando estas experiencias negativas se mantienen en el tiempo, es habitual que el menor desarrolle una imagen distorsionada de sí mismo, afectando a su autoconcepto y favoreciendo la aparición de baja autoestima.
Ante la presencia de señales de alarma, es fundamental consultar con un profesional especializado. La escuela es el primer ámbito donde se pueden detectar dichas señales, ya que los chicos pasan mucho tiempo en ella. Por eso es tan importante una buena comunicación familia-escuela.
El tratamiento del TDAH debe ser individualizado y adaptado a las necesidades específicas de cada niño, siempre desde un enfoque multidisciplinar. El abordaje terapéutico incluye la psicoeducación familiar y escolar, la intervención psicoterapéutica y psicopedagógica individual y, cuando está indicado y lo valore el psiquiatra o neurólogo, el tratamiento farmacológico. La combinación de estas intervenciones dependerá del perfil del menor, la gravedad de los síntomas y el impacto en su funcionamiento diario.
Se estima que más del 50% de las personas con TDAH presenta al menos un trastorno asociado. Entre las comorbilidades más frecuentes se encuentran los trastornos de conducta, los trastornos de ansiedad, la depresión y el trastorno por uso de sustancias. Por ello un diagnóstico tardío no solo incrementa la probabilidad de que aparezcan estas dificultades, sino que también empeora el pronóstico del trastorno.
Por todo ello, es esencial apostar por un diagnóstico y una intervención temprana. Cuando tanto la familia como el entorno escolar detectan las señales de alerta, es posible solicitar ayuda profesional de manera precoz, mejorando significativamente la evolución, el bienestar emocional y la calidad de vida del niño o adolescente a corto y largo plazo.
Autora
Ángela Martín
Ángela Martín es psicóloga y, desde 2017, jefa del departamento de Orientación del colegio Nuevo Velázquez, en el que trabaja con adolescentes de ESO y Bachillerato.
Muy buen artículo, sobre el TDAH, es importante diagnosticarlo cuanto antes mejor, se que hay gente que también tenga TDA sin hiperactividad, también está habiendo casos de TDAH con autismo, el TDAy TDAH se detecta antes que el autismo y Asperger, este artículo lo debe leer todo el mundo, muy importante, Ángela ha sido el mejor post que has escrito, me ha encantado
Gracias, Rubén, un abrazo.
Fundamental el diagnóstico precoz, tanto para comprender al niño o niña como para que se beneficie cuanto antes de las terapias.
Muchas gracias, Lucía. Nos acordamos mucho de ti por aquí. Un fuerte abrazo.
Imposible explicarlo mejor. Gran artículo, Ángela. ¡Muchas gracias por compartir tus conocimientos!