Publicaciones 2025

Una luz que guía: la estela de un profesor en mi inicio

Una luz que guía: la estela de un profesor en mi inicio

Comenzar es, para mí, la sensación que mi profesor Mario, de geología, explicaba: «A veces, chicos, empezar es como toparse con una nueva formación geológica: todo parece sólido, pero, por debajo, el terreno se siente inestable».
Hace una semana, cuando empezaba a trabajar en el Colegio Nuevo Velázquez, Mario fue la primera persona a la que escribí: «Tenías razón, la vida es un laberinto y cada movimiento tectónico me ha llevado hasta aquí». Este mensaje llegaba años después de que coincidiésemos en un aula. Y, a raíz de mi impulso por contárselo y rindiéndole homenaje a él y a su asignatura, reflexionaba acerca de la tectónica de la enseñanza.
En mi etapa como alumna de Secundaria y Bachillerato sentía que mi inseguridad y mi timidez me situaban en un espacio liminar. No sabía lo que quería, sentía que mi sensibilidad me convertía en insignificante y que, además, tenía una pasión desbordante por la literatura que no me llevaría a ningún sitio. Escribía poemas en servilletas, en paredes, o a veces los susurraba para que solo Mario pudiese escucharlos.

Final del primer trimestre en el colegio Nuevo Velázquez

Final del primer trimestre en el colegio Nuevo Velázquez

El jueves 18 de diciembre terminaron las clases en el colegio con un día lúdico. Entre las 10:00 y las 11:00 tuvo lugar el tradicional festival de Navidad, organizado este año, de manera sensacional, por Sergio García. Hubo actuaciones de los alumnos de 1º, 2º y 4º de...

El TDAH en las aulas: una experiencia directa

El TDAH en las aulas: una experiencia directa

Me gustaría hacer ahora, a modo de resumen, un contraste de los dos Luises que he presentado en la ponencia. El primero de ellos es un alumno muy conflictivo, tiene muchos problemas con la autoridad y lleva la contraria por sistema. No para quieto en toda la hora y no deja que sus compañeros se enteren. Además, tiene la clase hecha un desastre y siempre lo entrega todo sucio y desordenado, se le quitan las ganas a uno de corregirlo. Encima quiere hacerlo en la pizarra para mostar el desastre a toda la clase. No contento con eso decide que es muy gracioso tirarle un boli a su compañero, podría haberle saltado un ojo. En definitiva, es un martirio.

Un “hasta pronto” con mucho cariño

Un “hasta pronto” con mucho cariño

Escribir una despedida es de esas cosas que cuesta más de lo que crees y que piensas que no va a ocurrir. No es que no sepa qué decir, es que tengo tantas cosas que no sé por dónde empezar. Lo voy a intentar.
Aún recuerdo como si fuera ayer mi primer día en el cole: con nervios, con ganas de hacerlo bien, con la mochila nueva (en realidad la cartera, que ya no andaba con mochila a los treinta y pico), y esa sensación de “¿y ahora qué hago yo aquí?”. Me enseñaron las aulas, me presentaron a los compañeros, y todo me pareció enorme. Hoy, ocho años después, no sé si es que las aulas se hicieron más pequeñas o yo más viejo. Seguramente lo segundo.
El caso es que he decidido que es hora de dar un paso al lado, cambiar de rumbo. No ha sido una decisión de un día para otro. Le he dado muchas vueltas pero al final la he tomado, ya no hay excusa que valga y no hay marcha atrás. A veces hay que decidirse a cambiar aunque estés a gusto. Porque es una suerte estar a gusto en un trabajo.